lunes, 3 de diciembre de 2018

Los Tres Errores de la Innovación


Ya son más de tres años enseñando a las empresas a entender el poder de la Innovación y la Transformación Digital. Durante este tiempo, he podido darme cuenta de cuáles son los cinco errores más comunes que cometen las empresas que deciden apostar por la Innovación como estrategia de transformación. En cualquier caso, baste decir que es mucho mejor cometer alguno de estos errores que, simplemente, negarse a innovar.

1.- La Innovación viene de fuera de la Compañía

Numerosas compañías están poniendo su innovación en manos de empresas externas, de hubs o de startups que no hacen sino buscar su propio interés. El mercado que se ha generado entorno a la innovación supera los 750 millones de euros en España, y no son pocos los que están intentado sacar tajada del talento y esfuerzo de una miríada de emprendedores que lo están haciendo francamente bien. Sin embargo, las empresas se enfrentan a un paradigma enorme, ya que creen que no es posible que las ideas disruptivas y transformadoras salgan de sus propios equipos y se las encargan directamente a empresas externas o pequeñas starups. A finales de los 60, el mercado de la relojería estaba al 90% en manos de los suizos. En la feria internacional de relojeros en Ginebra a finales de la década se presentó un invento: el reloj digital. Aunque su precisión era de un minuto al año, mientras que el mecánico la tenía de cinco minutos al mes, era de un tamaño enorme, su batería duraba muy poco. Todos los relojeros coincidieron en que aquello nunca triunfaría y denostaron el invento. Ya sabemos lo que pasó. Quince años más tarde tan solo el 5% del mercado de la relojería estaba en manos suizas. La debacle había sido monstruosa. ¿Sabéis de qué nacionalidad era el inventor del reloj digital? La mayoría de la gente piensa que era asiático, en concreto japonés, pero la respuesta correcta es que era suizo, PORQUE SOLO AQUEL QUE ESTÁ EN EL CONOCIMIENTO REAL DEL PROBLEMA ES CAPAZ DE VER LA SOLUCIÓN. Sin embargo, el paradigma de sus coetáneos les impedía apoyar la idea y solo veían los riesgos asociados. Tuvo que ser un japonés asistente a la feria, que tenía muy recientes los avances en miniaturización de componentes y baterías, quién imaginó un reloj que pudiese ser llevable en la muñeca, eficiente y que aguantara por lo menos un año antes de cambiarle la batería.

Esta reflexión nos lleva a pensar que lo que las empresas deben hacer potenciar el talento que ya tienen dentro de sus bases pero integrandolo, en sus procesos de innovación, con otros conocimientos externos que sean capaces de superar los paradigmas internos. Una buena forma de hacerlo es potenciando los Consejos Asesores de Innovación Abierta, como podría ser el caso de CASER Seguros, y buscar empresas especializadas en realizar los acompañamientos puntuales que aseguren todo el proceso.

2.- Si conseguimos que las bases innovan la empresa se transforma

Un de los errores más comunes es pensar que la Innovación es sinónimo de Transformación. La Innovación tiene que ver en encontrar soluciones, más o menos disruptivas, a problemas que son conocidos por la organización o por los clientes. Tales problemas pueden ser complejos o realmente simples pero muy recurrentes. Sin embargo, encontrar la solución a un problema mediante una idea innovadora no garantiza que éste se solucione en absoluto, ya que para que esto suceda se han de dar muchas más condiciones, entre ellas superar las resistencias internas (el famoso SEPO, Sesgo del Poder Organizativo), realizar las inversiones necesarias, cambios en la organización y en los procesos, y lo más importante, un significativo cambio cultural porque NO EXISTE TRANSFORMACIÓN DIGITAL SI NO HAY TRANSFORMACIÓN HUMANA.

Por otro lado, es posible que para que exista una Innovación efectiva, ésta deba provenir de las bases, pero en ningún caso es suficiente. Para que esta Innovación tenga efectos poderosos en la propia empresa se han de dar dos condiciones más: Que la alta dirección esté completamente comprometida en el proceso de transformación que conlleva la implantación de los cambios correspondientes y que se generen las estructuras necesarias dentro de la compañía para realizar la supervisión y el seguimiento de los impactos que tengan tales cambios, mediante Comités de Transformación y Medición de los KPIs correspondiente.

3.- La Innovación requiere un cierto desorden

Si algo hace que la Innovación pueda nacer es generar cierta entropía en el modelo establecido para facilitar espacios de pensamiento disruptivo suficientemente potentes. Pero si algo mata la Innovación es que ésta se desarrolle en un desorden caótico y sin un propósito definido. La Innovación, por su intrínseca complejidad necesita que se desarrolle con metodologías que nos guíen y nos acompañen a la hora de definirla, pero sobre todo a la hora de implantarla y de medir sus beneficios potenciales.

Metodologías como Design Thinking, Lean Start Up, Forth Innovation Method, Blue Ocean o Reverse B2C, no sirven de nada si no somos capaces de definir el proceso de transformación holístico que va a continuación de cualquier cambio. Es, por tanto, vital conocer cómo debemos realizar de forma correcta las implantaciones derivadas de los procesos de innovación y cuánto van a afectar a la organización, a las personas, a nuestros clientes y, en especial, a nuestros mandos intermedios. Buscar ayuda en este proceso va a ser mucho más importante que tener una buena colección de ideas innovadoras que nunca nos van a funcionar si no somos capaces de mover la maquinaria sincronizadamente.

viernes, 27 de julio de 2018

Bicicletas y otros esparcimientos mortales

Cuando un rato de disfrute se convierte en una trampa mortal


Llega el verano, los días soleados y el fin de semana. El doctor nos ha dicho que la mejor forma de mantenernos sanos es coger la bicicleta y mover las piernas. Así que, ni cortos ni perezosos cogemos nuestra bicicleta y nos vamos a dar una vuelta. Algo ya avisa del peligro. Nuestra pareja nos dice que tengamos cuidado con los coches, con las curvas, con ir demasiado deprisa, con el estado de la pista. 

La tranquilizamos, le enseñamos el móvil con una de tantas aplicaciones que indicarán en tiempo real nuestra posición y salimos risueños y confiados a disfrutar de nuestra excelente y flamante bicicleta. 

Ya han pasado más de dos horas y nuestra pareja mira angustiada su móvil. La ultima posición mostrada ha quedado fijada en el mapa. A veces la pendiente era demasiado pronunciada y la curva demasiado cerrada; en otras ocasiones, el coche o el camión que nos adelantó lo hizo demasiado cerca y un leve roce fue suficiente para enviarnos a la cuneta con graves consecuencias. En ningún caso tuvimos tiempo de enviar una alerta, ni de llamar por teléfono. Ni de activar ninguna App de auxilio. Nuestra pareja nos llama repetidamente al teléfono pero nadie lo coge. Llama finalmente al 112 y se activa un dispositivo de rescate que se dirige a las coordenadas dadas por esa de tanta aplicaciones que usan los ciclistas. Allí no hay nadie. Es simplemente el punto donde se perdió la cobertura de datos. El accidentado, dolorido, con fracturas o inconsciente, sigue tendido en algún lugar desconocido.

Esta es la historia de Juan, que pasó más de cuatro horas inconsciente con la pierna totalmente fracturada y con cuatro costillas rotas. Solo la suerte de que un excursionista pasara por allí le szlvó la vida. 

Sin embargo, la historia de Julián fue muy diferente. Llevaba un simple dispositivo, diseñado con las nuevas metodologías de diseño de productos y servicios, como Reverse B2C, basadas en el concepto de los anclajes antropológicos de las personas con la tecnología. Esto quiere decir, que si necesito activar manualmente una alarma cuando tengo un accidente no sirve; que si necesito datos, no sirve, que si se me acaba la batería no sirve. El diseño se basa en dos conceptos básicos y muy poderosos:
  1. Si tengo un incidente en tan solo un segundo, por qué no solucionarlo en un segundo.
  2. La mejor ayuda que alguien me puede dar es aquella que necesito pero no puedo pedir.
Julián, cuando se montó en su flamante bicicleta, se colocó Helpyplus (www.helpyplus.com) un dispositivo sencillo, que no se le acaba la batería nunca y que, en el caso de sufrir una caída, a través de su móvil envía una alerta a sus seres queridos, o a una compañía de asistencia, sin necesidad de que el ciclista tenga que hacer nada, sin necesidad de que tenga cobertura de datos. La alerta contiene información de los datos personales, incluido el grupo sanguíneo, posibles alergias, enfermedades importantes como la hipertensión, etc. También contiene información sobre la posición GPS ultima (aunque no exista red de datos) y de si se está moviendo en los siguientes 5 minutos. Y por si fuera poco envía información del sonido ambiente por si el ciclista se estuviese quejando o pidiendo ayuda por no poderse mover.  Y todo sin tener que activar un App cada vez que sales o enciendes el móvil.


La historia de Julián fue muy diferente a la de Juan. Un camión se arrimó demasiado en una carretera comarcal y Julián fue despedido por el rebufo violentamente hacia la cuneta, saliéndose aparatosamente de la cuneta y quedando tirado colina abajo en una zona de baja visibilidad con varias e importantes fracturas. Ana, la mujer de Julián recibió una alerta automática en su móvil, recibió las coordenadas de Julián y vio que no se movían. El audio ambiente grabado dejaba claro que Julián se estaba quejando amargamente. Sus quejidos eran sobrecogedores. Ana llamó al móvil de Julian. Nadie lo cogía, pero estaba claro que estaba en graves apuros.


Ana, llamó al 112 y les dio toda la información, y esta vez, gracias a Helpyplus, Julián fue encontrado y atendido rápidamente.

Fue un final feliz gracias a que estamos entendiendo cómo las personas tienen que utilizar las nuevas tecnologías para que éstas sean eficaces y les puedan servir realmente de ayuda. De nada sirve la tecnología si no nos ayuda cuando más lo necesitamos.


martes, 22 de mayo de 2018

Dime que posteas y te diré quien eres

La Presencia Digital también es "saber estar"


Como sabéis soy CEO de una de las consultoras especializadas en Human & Digital Transformation, donde uno de nuestros valores diferenciales es entender el nuevo rol del ser humano en un mundo cambiante donde todo se está digitalizando a marchas forzadas. 

Se dice que dentro de 20 años el 80 por ciento de los trabajos manuales y de poco valor añadido en las empresas desaparecerá a favor de los autómatas, los process-bots y la inteligencia artificial. Esto me hace reflexionar sobre esa capacidad tan necesaria para triunfar en los negocios y que se llama saber estar.

Hoy nuestro curriculum está en las redes, nuestras capacidades deberían ser accesibles por todos y de forma instantánea. Si hacéis un recorrido por las personas que conocéis en el ámbito laboral podréis daros cuenta de quién se está adelantando a los tiempo y quien no lo está haciendo.

Buscad una persona que conozcáis y preguntaros por lo siguiente:

¿Tiene perfil en las redes profesionales tales como LinkedIn?
¿Se puede detectar su perfil personal a través de redes no profesiones tales como Facebook o Intagram?
¿Que opinión tiene acerca de la sociedad, a política o la vida en redes como Twitter?
Finalmente, ¿Tiene una web personal que lo defina con más completitud? 

Muchas personas, en plena era de la información, creen que volcar en las redes nuestros conocimientos, aptitudes, actitudes y opiniones, es ago que viola nuestra intimidad y nos puede llegar a limitar.

Mi opinión es que eso solo acontece cuando se duda de las propias capacidades y opiniones. Pero, ¿no es ese el diferencial entre un ser humano y otro?

La diferencia radica en el concepto de "saber estar" en las redes y eso se podría sintetizar en:

  1. Mantener la educación en todo momento.
  2. Ejercer el mejor sentido del humor en caso de conflicto.
  3. Verter información y opiniones auténticas o seremos puestos en tela de juicio por no serlo.
  4. No juzgar, sino opinar.
  5. Comportarse de forma "renacentista" ya que las personas somos complejas y tenemos múltiples facetas que mostrar.
  6. Aceptar las opiniones adversas como puntos de control y reflexión.
  7. Relacionarse con amplio espectro social en las redes, lo que produce enriquecimiento de opinión.
Si estas pequeñas guías se siguen es muy posible que seamos mejor valorados y tenidos en cuenta que quien no tenga una presencia adecuada, lo que mejorará nuestro networking, conocimiento y capacidades a la hora de aumentar nuestra empleabilidad y éxito empresarial.

jueves, 5 de abril de 2018

Bienvenidos al mundo de las Experiencias

La revolución de la Experiencia del Cliente

Dice Jeff Bezos, fundador de Amazon, que los clientes ya no se contentan con ser bien atendidos, sino que se deben sentir como invitados a una fiesta, siendo las empresas sus anfitriones.

Pero está claro que a los clientes no nos gustan todos los tipos de fiesta, por lo que el conocimiento de lo que hace que un cliente se sienta en su fiesta es fundamental. Yo trabajo para el mundo financiero y de seguros. En este sector se están haciendo enormes esfuerzos de entendimiento y de adaptación a las necesidades de sus clientes. No se imaginan la cantidad de dinero que se gasta en sistemas de información, en rediseño de oficinas, en inteligencia artificial, etc. para intentar acertar y darle la razón al señor Bezos.

El neuromarketing, el marketing online, el marketing olfativo, el auditivo, y todo lo que se les pueda ocurrir, los mejores diseñadores de espacios, las mejores mentes diseñando sencillos onboarding para sus APPs, no sirven de nada si no se entiende realmente al cliente, su relación con nosotros, con nuestros productos y servicios, y sobre todo, si no se entiende el momentum de nuestra plantilla, la que debe trabajar de anfitriona.

Les pondré un ejemplo de uno de los mayores bancos del país. Oficina nueva, diseño de espacios revolucionario, paneles informativos, videos impactantes, música relajante, sistemas de información que detectan si me aproximo a la oficina y que son capaces de leer mi careto (lo cual si que tiene verdadero mérito). Abro la puerta de la que no es mi oficina habitual y entro en la oficina, todos los empleados levantan su mirada de su quehacer cotidiano, me miran, me inspeccionan sin que pueda apreciar mayor emoción en su mirada y, sin más, la vuelven a bajar para concentrarse en su rutina. Frente a mi una fría máquina me invita a meter mi DNI o una tarjeta de crédito para que pueda decidir quien me atiende. No hay forma más eficiente ni devastadora de cargarse una buena experiencia de cliente. ¿Están de acuerdo?

Podríamos decir, que una buena experiencia de cliente empieza por creérsela, por sentirse un anfitrión amable y comprometido, sin dejar esa labor a máquinas ni robots, por muy sofisticados que sean. En el caso de las plantillas de las entidades financieras, debido a la crisis, a múltiples escándalos y rescates estatales a nivel internacional, han pasado de pertenecer a una élite de trabajadores orgullosos y comprometidos a evitar hablar de dónde y para quien trabajan, casi a verse en la obligación de pedir disculpas. No parece pues la mejor plataforma para sentirse un buen anfitrión, y mucho menos de dejarle este papel a la fría tecnología. 

En mi amplia experiencia en portales de e-commerce he llegado a la conclusión de que la tecnología debe aportar transparencia y sencillez, pero la calidez, el cariño de una buena recepción, o las disculpas por un mal trago debe estar en manos de las personas sin duda. Y en esto la tecnología también puede ayudar, pero, por ahora, no puede proponerse sustituirlo con garantías de éxito. Recuerdo un problema que tuve comprando una mesa de diseño por internet (debo decir que mi nivel de compras por internet es elevado). Tan solo un mail de la persona responsable de la atención, que incluso tenía alguna falta de ortografía, me transmitió la calidez y la tranquilidad que necesitaba cuando estaba angustiado. El problema no se pudo solucionar y me devolvieron el dinero, sin embargo siempre recordaré las palabras que desde aquel mail me dieron la tranquilidad. "Me hago cargo de su decepción porque soy un gran amante del mismo diseñador, y que haya llegado lastimada la mercancía no solo nos duele porque no puede Ud. disponer de su producto, sino porque se ha estropeado algo tan bello". ¿Se imaginan un empleado que tenga una mala experiencia con su empresa hablando así?

Le voy a dar siete claves para que revisen si la experiencia de su cliente va bien encaminada o no:
  1. ¿Están sus empleados felices en su puesto de trabajo? 
  2. ¿Tienen información de lo que piensan sus clientes de Uds y de como los atienden?
  3. ¿Conocen de verdad lo que le "sienta bien y mal" en el trato a sus clientes?
  4. ¿Piensan Uds. que tienen muchos clientes buenos y pocos malos?
  5. ¿Creen que un cliente mal atendido no le puede hacer verdaderamente daño a su empresa?
  6. ¿Sus directivos están o han estado realmente en contacto, piel con piel, con sus clientes?
  7. ¿Piensan en automatizar la experiencia de cliente con el fin de reducir costes?
Si tiene muchos NOs a estas sencillas preguntas, debe empezar a mirar quien le puede ayudar a cambiarlo, porque cambiarlo, no solo mejorará la experiencia de sus clientes, sino que cambiará su propia empresa.





domingo, 5 de noviembre de 2017

¿Han venido los Millennials para quedarse?

Las razones de que llevemos quince años de Millennials


Los millennials o, como se conocía previamente, la Generación Y, es decir los nacidos a partir de los 80s, y que son, quizás la generación mejor preparada desde un punto de vista académico, se caracterizan precisamente por ser una de las generaciones peor retribuida en función de sus expectativas. La aparentemente excepcional preparación académica, iba acompañada de una expectativa de mayores ingresos, que nunca se ha llegado a producir. Este colectivo habla un promedio de dos idiomas, maneja perfectamente las tecnologías digitales, se relaciona sin problemas en las redes sociales, compra en tiendas electrónicas, y compra viajes y alojamientos en el mundo virtual. 

Llevo asistiendo al final de las infra condiciones que se le suponen a los millennials desde hace más de 10 años. Que si la crisis, que si la contracción de las condiciones de trabajo, que si eso mejorará cuando tengan más experiencia. Y sin embargo, nada de eso se ha producido. 

Desde KAPS, la consultora que tengo el privilegio de dirigir, hemos analizado más de 100 empresas para poder entender este fenómeno, y lo que hemos encontrado es realmente inquietante y revelador, y tiene muchísimo que ver con la Transformación Humana y Digital.

La Digitalización de los procesos en las compañías, tiene como consecuencia inmediata la automatización de grandes cantidades de decisiones que previamente se tenían que tomar por las personas de la organización. Estas decisiones y tareas de supervisión y control, son típicamente ejecutadas por lo que se conoce en las organizaciones como mandos intermedios. En la medida que avanza la digitalización en una empresa el número de mandos intermedios en éstas, va disminuyendo. Esto es fácil de comprobar en empresas plenamente digitalizadas como Uber, Airbnb, Amazon, etc.

Esto conlleva que en las empresas se vayan polarizando los estratos de dirección y de los trabajadores de base. Es decir, que al desaparecer en gran medida la capa de los mandos intermedios, la única alternativa de los trabajadores es ascender dentro de su especialización (poco incremento de valor retributivo) o ascender a la capa de dirección (gran incremento de valor retributivo). Y esto último sabemos que se da de forma muy escasa. Luego, quien entra a trabajar de empleado de base, de millennial, es muy poco probable que cobre mucho más, puesto que promocionar a mando intermedio va  estar muy disputado dada la contracción de este nivel organizativo,




Esto es lo que nos ha llevado a la conclusión de que los millenials han venido a quedarse, y que su única oportunidad es que entiendan que la salida está en la especialización de su conocimiento para generar ventajas competitivas extraordinarias como trabajador. Y eso ya no lo dan los estudios universitarios, ni el manejo de idiomas, sino dos grandes áreas en las que somos expertos:
  1. La especialización en nuevas competencias digitales, es decir, en manejo de tecnologías y su uso, tales como big data, data scientist, cloud computing, artificial intelligence, chatbots, etc...
  2. Las capacidad de certificarse en capacidades y competencias emocionales necesarias en la Era Digital, muy diferentes a las de la era electrónica. Son estas competencias las que permitirán competir por los puestos superiores de mandos intermedios, pero sobre todo, los que garantizarán el acceso a los niveles directivos.
Lo más inquietante de todo ha sido descubrir lo que significan los mandos intermedios para la sociedad. Esas personas, normalmente bien pagadas, que realizan esas acciones de seguimiento, supervisión y control de equipos de tamaños diversos en las empresas, cuando se van a su casa a descansar, conforman lo que conocemos como la clase media en la sociedad. Que se reduzca el tamaño, grosor y diversidad de la clase media es una mala noticia, que ya hemos podido contemplar a lo largo de la historia en las sucesivas revoluciones (industrial, energética, electrónica,...) y que ahora volveremos a ver. Desgraciadamente las consecuencias a menudo han sido complejas, drásticas y han provocado no poco sufrimiento. Sería interesante que este descubrimiento se analizara en mayor profundidad y se actuara para minimizar los impactos negativos.


jueves, 28 de septiembre de 2017

Emociones Cuánticas y Management

¿Qué tienen que ver las Emociones, la Física Cuántica y el Management?


Hace ya más años de los que me gustaría, tenía que elegir qué carrera estudiar en la Universidad. La verdad es que me gustaban tanto las letras como las ciencias y tenía intereses muy diversos de conocimientos. Por otro lado, siempre estaba presente que la inversión en mis estudios me reportara, una vez acabados, los beneficios económicos esperados accediendo a un buen empleo. Como de costumbre, tuve una breve charla con mi padre, una de esas personas con sabiduría. Él, con tranquilidad, me dijo: "Mira Ramón, la época de estudiante es una de las etapas más bonitas y felices de alguien si estudia aquello que le gusta y para lo que esté preparado estructuralmente. Así que mi consejo es que estudies lo que más te guste, porque finalmente trabajarás de lo que puedas".

Estudia lo que te gusta porque trabajarás de lo que puedas, hizo que me decantara por Química, una de mis pasiones, y dentro de Química me especialicé en Química Física, donde la Física Cuántica conformaba el grueso de las asignaturas. El mundo de la Física Cuántica es mágico e inesperado y a mi me gusta resumirlo en dos frases, aún a riesgo a ser tachado de simplista:

  • La naturaleza de las entidades cuánticas nunca es simple ni única, por ejemplo un electrón es partícula y onda simultáneamente. Esto se llama dualidad cuántica.
  • No existe determinación exacta en su localización y energía simultáneamente, y esto es porque el observador influye es sus características por el mero hecho de observar. Esto se llama principio de incertidumbre.
Casi nada. Una entidad cuántica puede ser dos cosas a la vez, estar en dos sitios simultáneamente; se puede pasar de un estado a otro a través de túneles en la energía teóricamente necesaria para el mundo clásico; el mundo cuántico está compuesto por multitud de partículas y, por si fuera poco, todas estas partículas están interaccionando continuamente con fuerzas extraordinarias. Resultado: que todo eso conduce a la materia y finalmente, a la vida.



En la última conferencia que di en la Universidad tuve ocasión de explicar una nueva teoría al respecto de gestionar con emociones. Desde hace tiempo, la ciencia nos ha demostrado que aquellas personas que gestionan con emociones sanas son no solo más productivas, sino que también tienen la ocasión de mejorar su crecimiento personal. Parece ser una característica común los mejores líderes. Pero ahora la ciencia nos da nuevas pistas de por qué las emociones funcionan como funcionan y cual es su conexión con la cuántica.

La diferencia cuando se gestiona con emociones es que existe un comportamiento ampliado (dual) en la capacidad de ver las cosas. Entre los seres humanos nunca hay nada blanco o negro, nunca hay una verdad absoluta y ni siquiera un único criterio para definir algo. El arte es la expresión más representativa de esta dualidad intrínseca al ser humano y su forma de percibir la realidad. Aquí radica una de las similitudes entre la gestión con emociones y la cuántica. Todo tiene una doble naturaleza y nos tenemos que manejar con las características que más nos interesen en cada momento. Por ejemplo, si tenemos una oportunidad de introducir tecnología digital BPM en nuestros procesos para hacerlos mucho más eficientes y como consecuencia de esta transformación nos sobran 200 personas, que son 200 familias y 200 grandes problemas si los despedimos, tal vez en lugar de un gran problema, resulta una magnífica oportunidad para internalizar el call center y mejorar el trato y contacto con nuestro cliente, de aumentar nuestra fuerza de ventas o de formar a una parte de ese colectivo en nuevas tecnologías para que nos ayuden a seguir transformando la compañía. 



Estamos trabajando para una gran compañía de telecomunicaciones de forma que utilizan un sistema nuestro que mejora la calidad del pago de aquellas personas que suelen tener problemas crónicos a la hora de pagar sus facturas. El sistema, llamado PayCalm, ofrece novedosas alternativas a los procesos actuales y permite cobrar una mínima comisión a los malos pagadores por facilitarles fórmulas innovadoras de pago. Hasta aquí todo normal, pero la verdadera transformación es cuando le damos la oportunidad al cliente final de poder aportar una cantidad de esa comisión a un proyecto solidario de su elección, tales como apoyar la vacuna contra la polio, invertir en la investigación de la vacuna contra la malaria o ayudar en los campos de refugiados. La acogida ha sido absolutamente espectacular. La dualidad cuántica emocional ha realizado su trabajo y hemos convertido a un moroso en todo un filántropo que, además, lo cuenta orgulloso.

Por otro lado, gestionar con emociones lidia con uno de los elementos más complejos del management: la incertidumbre. Hay estudios que demuestran que aquellos ejecutivos que manejan mejor la incertidumbre son los que tienen menos estrés, gestionan mejor la planificación de actividades, tomar riesgos más controlados y en definitiva son más capaces en la toma efectiva de decisiones. Como en la Física Cuántica, podemos conocer la posición de una partícula o su momento (energía), pero no podemos conocer las dos cosas simultáneamente. Esto es lo que se conoce como el Principio de Incertidumbre proclamado por Heisenberg. En el mundo del management no podemos controlar todas las variables con precisión y mucho menos tenerlas perfectamente definidas. Hay un dicho para los emprendedores: Si tienen hecho un plan de negocio completo para su idea, ya van tarde. La idea nace y se empieza a desarrollar sin un plan de negocio perfectamente prefijado. Es una cosa conocida por los triunfadores en los negocios y que rara vez veo que se enseñe en las escuelas de negocios, que es más bien al contrario. Los mejores directivos y ejecutivos no son grandes controladores, aunque les guste tenerlo todo bajo control, sino que se centran en aquellos aspectos que son importantes en el momento preciso para su negocio. Es con su gran nivel de inspiración a sus equipos donde dejan el resto del control a cargo de éstos. 


Pero eso del equipo es otra historia que, con seguridad, requiere una reflexión aparte.

martes, 5 de septiembre de 2017

Jazz Management

Lo que aprendí de Management en una Jam Session


Hay algunos momentos que inesperadamente nos dejan ver luz en la más absoluta de las oscuridades. Soy un amante del buen jazz y hace algún tiempo tuve la oportunidad de ir a un exclusivo club de jazz a deleitarme con una Jam Session. Para quien no esté familiarizado con el palabro, tengo que decir que una Jam Session es, como decía el gran Geroge Frazier:  «Una reunión informal de músicos de jazz, con afinidad temperamental, que tocan para su propio disfrute música no escrita ni ensayada», o dicho en otras palabras, una sesión de músicos que se llevan bien y que tocan de forma improvisada la música que les va saliendo por el camino. Es más si entre el público hay algún músico que quiera subir al escenario y unirse, puede hacerlo con las bendiciones de todos.

Es cierto que el resultado de las Jam Sessions es inquietantemente azaroso, pero no es menos cierto que no deja en absoluto indiferente a nadie, teniendo momentos de increíble calidad y lucidez musical, emocionando y presentando finalmente creaciones de extremada singularidad.

Cuando veo a los músicos tocar, veo como cada uno es dueño de su instrumento, el experto, como todos confían en él puesto que no hay más bajos, o pianistas o baterías que el que la está tocando. Es impresionante observar cómo cuando toca por ejemplo el bajo, todos los demás músicos le acompañan en sus compases, le siguen su giros y le envuelven sin quitarle el protagonismo, todo lo contrario reforzándolo. Incluso cuando hay una cantante improvisando, la música se adapta a sus emociones y a su expresión.

Es aquí donde me di cuenta de cuantas cosas tiene en común una Jam Session con un buen liderazgo emocional en una empresa. Cuando el liderazgo es auténtico, el management se convierte en una jam session, donde todo el mundo saber lo que tiene que hacer, porque es quien sabe hacerlo, todo el mundo se siente protagonista en un momento y es el máximo exponente del conjunto y todos los demás lo saben, lo acompañan y lo apoyan. Cuando las emociones se apoderan del management, se puede dejar fluir lo mejor de cada uno, y se puede invitar con respeto a otros que crean que tienen algo que aportar a que lo hagan para que el resultado sea aún mejor. A nadie hay que explicarle su cometido ni su responsabilidad y todos saben lo que le pasara a la sesión si uno se para o toca como el culo. No es responsabilidad, va más allá, es un espacio donde cada uno puede brillar ante el disfrute de sus compañeros, y cuyo resultado en común es brillante como una supernova.





Sin poder evitarlo, vi paralelismos clarísimos entre las formas clásicas de gestionar a los equipos y cómo lo hacemos en mi consultora. Nosotros somos jazz en estado puro. Cada uno de nuestros componentes tiene autonomía, brilla por sí solo mientras los demás nos desvivimos por acompañarlo y los resultados de la compañía no pueden ser mejores.

Cuando el management es jazz, improvisar es innovar, es encontrar nuevas voces y nuevos escenarios donde decir cosas que nunca han sonado en ningún otro sitio, es divertirse mientras se consiguen resultados increíbles y es, sobre todo, una forma de llegar a territorios desconocidos y enriquecedores.

Cuando el management es jazz la competencia no tiene nada que hacer contra nosotros.